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viernes, 21 de noviembre de 2014

Vuelvo a aclarar: voy a separar esta reseña en cuatro puntos: «de qué se trata», «opinión», «nota» y «conclusión». Sólo «opinión personal» tiene spoilers; el resto pueden leerlo sin problemas si no leyeron ya el libro. Están avisados!

GÉNERO: Fantasía, Romance.

AUTOR: Meg Cabot.

PERSONAJE FAVORITO: -

PERSONAJE ODIADO: Pierce.

DE QUÉ SE TRATA:
Cuando Pierce tenía quince años, murió. Una rápida visita al Inframundo hizo que descubriera un mundo velado para la mayoría de los humanos, con almas, Furias y un misterioso y peligroso chico llamado John.
Pierce logra escapar y, de nuevo en el mundo real, descubre que está en mayor peligro viva que muerta. Los problemas parecen seguirla y la gente sale lastimada a su alrededor. Y, detrás de cada episodio, John parece estar involucrado…

OPINIÓN:
Me interesó este libro porque está basado en el famoso mito griego de Hades y Persefone, y la mitología griega es algo que me gusta mucho. Así que me interesa cuando los autores deciden incursionar en estos temas. Pero la mitología debe ser manejada con cuidado y, así como Percy Jackson tiene sus fallas y su originalidad, en Abandon también están presenten, aunque fallando en la originalidad.
Justamente no soy una experta en el mito de Persefone, a pesar de que encuentro los temas del Inframundo muy interesantes y aprecio a Hades como deidad. Sin embargo, la novela falla en hacerle cualquier clase de homenaje.
Lo único que respeto de este libro es que su protagonista masculino, John, no es enteramente bueno. Tiene sus lados oscuros y sus toques de maldad, a pesar de que sólo vemos esa maldad surgir cuando enfrenta a los hombres malos y que «merecían lo que les pasó». Pero el resto ­—personajes, trama, romance, misterio y motivos— apesta.

Personajes:
Pierce es posiblemente una de las chicas más idiotas que he visto en mi vida. Al menos en este libro no se la quiere hacer pasar por inteligente. Sus tribulaciones saturan y parece que se la pasa tomando malas decisiones. En cuanto a que los problemas parecen perseguirla, tanto si está justificado por las Furias como por su propia estupidez, se deben mayormente a que es torpe e inocente hasta la idiotez. Quiere alegar que su visita al Inframundo la dejó mal psicológicamente, pero no estoy tan segura. Pierce, querida, sos estúpida, nada más. Mientras más rápido lo admitas, mejor para vos.
John no resulta encantador ni demasiado interesante. Un poco del misterio que lo rodea, como de dónde proviene realmente, hace que se lo mire con otros ojos, pero eso es recién cerca del final del libro. Antes, sólo parece un acosador muy temperamental. Su amor por Pierce está, al menos en este libro, muy injustificado, ya que en realidad parece sólo haberla visto un par de veces. Pero la mayor parte de su vida, personalidad y habilidades aún está en secreto, así que sólo diré que no logró enamorarme en este primer libro.
Los demás personajes son bien insulsos. El únicos otros que puede ser interesantes son tanto el sacerdote como el primo de Pierce, Alex. Pero no tienen tanto protagonismo como para rescatar más de ellos. Los padres de Pierce son unos idiotas, y todos los personajes pecan de unidimensionalidad. No tienen facetas y son bastante planos.
Las Furias, por otro lado, son introducidas un poco muy a la fuerza y me parece bastante pobre no su odio hacia John, sino sus maneras de llegar a él y lastimarlo. No sé, no me convence.

Trama:
Esperaba un poco más de trama. Lo admito. Mala mía. Debería haber sabido que no iba a ser otra cosa que una pobre novela juvenil que sólo puede alimentar sus 230 págs con un pobre romance. Y ni siquiera éste es interesante. Todo lo demás —el Inframundo, los barcos, el río, las Furias— queda relegado a una mera explicación pasajera cerca del final del libro. En serio, si yo me hubiera muerto y visto el Inframundo, prestaría más atención en mis clases sobre mitos griegos o me compraría libros para enterarme un poco más. No dejaría que todo desapareciera como si nunca hubiese existido alegando que fue un sueño.
En serio, Cabot, podrías haberle puesto un poco más de complejidad a la trama, haber complejizado un poco más este universo que creaste.

Romance:
Pobre, pobre, pobre. Pierce conoció a John en el Inframundo por espacio de cinco minutos. Fue amable pero también autoritario, y dio miedo. John conoció a Pierce dos veces y por espacio de cinco minutos cada una, donde vio que ella es amable, considerada y que se preocupa hasta de las vidas más insignificantes. Lo suficiente para causarte ternura. ¿Pero amor?
Después de lo del Inframundo, se ven un par de veces más. O al menos de parte de Pierce, y siempre que John aparece termina lastimando a alguien. Para que te dé bien miedito este loco sobrenatural. Él, por lo que sabemos, puede haberla estado espiando por mucho más tiempo. ¿Alguien escuchó la palabra stalker?
Cada uno de los encuentros entre ellos dos va de mal en peor. Como bien John lo pone, «te la pasas todo el tiempo enojada conmigo». Aún así, se aman. O al menos él lo confiesa abiertamente. Al parecer, las chicas de las novelas YA tienen problemas en confesar sus sentimientos… o definirlos. La gran pregunta es: ¿por qué? ¿Qué tanto se conocen el uno al otro o hicieron el uno por el otro —excepto protegerte, consiguiendo con ello lastimar personas y aterrorizarte en consecuencia— para amarse? No le veo frutos a esta relación basada en encuentros casuales y atracción desmedida.

Misterio:
Al principio se presenta bien, porque Pierce va pensando cosas que remontan a flashbacks que no se cuentan completamente. Hay situaciones que llaman la atención: cómo murió y qué pasó con su amiga Hannah. Esto lo va explicando de a poco a través de varios flashbacks. Y, al principio, lo vuelve interesante. Pero luego ya cansa. O sea, ya pasados la mitad de la novela, ¿por qué no confesas todo de una para poder así concentrarnos en otras cosas? Lo que al principio pareció atrayente, luego se volvió de chicle.

Motivos:
Los motivos por los que las Furias quieren atacar a John me parecen pobres. Sí, él es el que elije que almas van en cada barco. Las almas que van en el barco perdedor se vuelven rencorosas y vengativas y se transforman en las Furias. Las Furias odian a John por eso. Pero trazar todo un plan para que él algún día se enamore de una chica para así poder matar a una chica y con eso hacerlo sufrir me parece un plan demasiado sobrevalorado. O sea, como bien se dice en Los Juegos del Hambre, «las cosas que más amamos son las que pueden destruirnos». Ok, entonces John se enamora, las Furias destrozan a la chica y él sufre. Bua, bua, bua. ¿A alguien más le suena como excusa de Cabot para hacer una historia de amor? ¿O yo soy demasiado insensible y reacia a creer que un amor así puede destruir a una persona? Hay gente que se casa y tiene hijos y luego su marido/esposa se muere por algo y los desborda la pena. Pero siguen viviendo. Encuentran una manera. ¿Las Furias realmente creen que por conseguirle una chica bonita a un chico inmortal de 17 años su mundo se va a desmoronar? Bueno, en las novelas YA parece posible.

Final:
Al final del libro, para salvarla de las Furias, John se la lleva de vuelta al Inframundo. En otras palabras, la secuestra. Ella quiere escapar —al menos reconozcámosle eso— pero luego se rinde, con la esperanza de volver algún día. Sin ofender, pero quedar secuestrada en un mundo de muertos sin escape… ¿cómo se supone que ese es un final deseado para la protagonista? Tal vez es sorpresivo e inesperado, pero espero que nadie se lo esté tomando como un ejemplo a seguir.





CONCLUSIÓN:

Novela entretenida por partes, no es más que una historia de amor. No hace homenaje al mito de Hades y Persefone en el que está basado y la historia se pone pesada luego de la mitad. Los personajes son planos, no muy inteligentes y carece de acción. Sólo existe por el romance, y no es uno muy bueno. No estoy interesada en leer el siguiente.

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