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martes, 4 de febrero de 2014

SAGA CINCUENTA SOMBRAS: CINCUENTA SOMBRAS DE GREY (1/3)



Vuelvo a aclarar: voy a separar esta reseña en cuatro puntos: «de qué se trata», «opinión personal», «nota» y «conclusión final». Sólo «opinión personal» tiene spoilers; el resto pueden leerlo sin problemas si no leyeron ya el libro. Están avisados!

GÉNERO: Erótica, Romance.

AUTOR: E. L. James.

PERSONAJE FAVORITO: Kate.

PERSONAJE ODIADO: Christian.

DE QUÉ SE TRATA:
Anastasia es una estudiante de Literatura que está a punto de graduarse. Su vida es normal y tranquila, inocente y falta de emociones hasta que conoce al millonario Christian Grey, presidente de una compañía. Poco después de hacerle una entrevista para el periódico de la universidad, Christian comienza a perseguirla hasta cautivarla y Ana se verá explorando pasiones y dolores que nunca creyó posibles…

OPINIÓN PERSONAL:
Todo el mundo está hablando de este libro y a pesar de desagradarme el tema que trata (la relación sadomasoquista), me propuse leerlo para ver por qué tanto escándalo. O sea, este libro superó en ventas a Harry Potter —mi saga preferida—, iniciando como un fanfiction de Crepúsculo —mi saga más odiada—. Es, en definitiva, alarmante.
Pues bien, desde el inicio esperaba encontrarme con un libro vomitivo en su temática y redacción. Pues tuve que aceptar que está mejor escrito que su madre, Crepúsculo, o al menos pasó por un corrector y un editor antes de publicarse, cosa que definitivamente le falta a la saga de vampiros. Sin embargo, no esperen demasiada complejidad en la redacción.
Las similitudes con Crepúsculo son más que obvias: la protagonista torpe, sin mucha vida tanto amorosa como sexual, totalmente idiota que se desvalora y se considera incapaz de ser amada; el caballero —que tiene poco de serlo— impecable, de belleza superior a un dios griego —palabras de la autora—, más rico que Bill Gates —de nuevo, palabras de la autora—, con enormes trastornos psicológicos y de personalidad, que toca increíblemente el piano —¿este instrumento les suena?—. La madre lejos y con marido nuevo. El padre cerca y de carácter reacio que le gusta la pesca. Y todos le quieren dar a Bella, perdón, digo Ana.
Entonces, digamos lo bueno primero —ya que es lo menos—. Es llevadero y de fácil lectura. Te mantiene atrapada por momentos. Hay personajes que valen la pena que existan —Kate, Ethan, el hermano de Cristian—. Ana no es tan estúpida como Bella, tiene un poco más de personalidad, un poco más de respeto a sí misma y dentro de todo tiene contestaciones que son graciosas. Todo obviamente comparado con Bella, que no tiene ni una pizca de amor propio. Ah, y Ana tiene amigos.
Lo malo. Uy, ¿por dónde empezamos? Todos quieren darle a Ana, como si fuera una especie de diosa que se bebió entera la poción de amor nº9. Ella es reacia al contacto humano masculino excepto por Cristian. Nadie le viene bien excepto Cristian. Es la típica historia de amor a primera vista vacía, porque ya está enamorada de él antes de conocerlo mucho. Todo lo que ve en Cristian le entra por los ojos —y por otro lado— pero en lo que es la personalidad de Cristian tiene más quejas que virtudes. Es una mina que dice valorar su virginidad pero está dispuesta a perderla con un tipo que apenas conoce hace una semana. Y tiene un orgasmo impresionante cada vez que está con él, lo que suena más extraordinario de todo.
Esa es la parte de Ana y la historia de amor/sexo. Porque, la verdad, es más sexo que otra cosa. Por la parte de Cristian: a la semana de conocerla, ya está dispuesto a cambiar su rígida vida personal —algo extraño cuando llegamos a conocerlo y vemos que es estricto hasta el hartazgo—. Es manipulador, mortalmente celoso, un freak del control absoluto y inquietantemente acosador. Dentro de lo bueno que puede salvarse es que es esporádica y brevemente cariñoso y gracioso, y tampoco para tanto. ¿Ven porque les digo que Cristian a Ana le entra por los ojos y otro lado? Porque aparentemente es el hombre más lindo y rico del planeta y excelente en el sexo. O sea que, Ana, sos completamente superficial. Y Cristian es tan acosador y temperamental que roza la paranoia e infunde bastante miedo.
En cuanto a la relación amorosa de ellos en sí, tenés que leer al menos 100 págs para llegar a su primera relación sexual, lo que en realidad no es mucho tiempo para ellos. Desde el principio Cristian quiere mantenerla a su lado, a pesar de que le muestra su Cuarto Rojo —habitación totalmente equipada para sus juguetes sexuales y sadomasoquistas—. Al menos Ana tiene la decencia de espantarse, pero considera ser su juguete sexual. El resto del libro está repleto de las vicisitudes de Ana, los trastornos psicológicos de Cristian y cambio de temperamento y sexo, sexo, sexo. Cristian está dispuesto prácticamente a hacérselo en cualquier lado, y mientras nos vamos acercando al final ya encontramos sus encuentros candentes cansadores y hasta rozando lo repugnante.
Las exigencias de Cristian son básicamente hacer lo que él manda y someterse totalmente a su juicio. Y hay que estar loco para aceptar eso. Por suerte, Ana se resiste y no es hasta que Cristian tiene más deseos de tenerla a su lado que de «castigarla» que la cosa empieza a tener un mejor sabor… hasta que todo se pudre. Con las promesas de estar juntos e intentar tener más, Ana experimenta lo que es un castigo de Cristian y ahí comprende que no puede tener esa relación con él. Ahí es realmente cuando uno respeta a Ana, si es que se la puede respetar luego de que se dejó dar seis cinturonazos. En Cristian uno se compadece cuando se ve lo destrozado que queda con la despedida de Ana. Pero todo esto sucede en las últimas 5 págs. Por lo tanto, uno tiene que bancarse antes 370 más de toda la anterior porquería que mencioné, con los estúpidos pensamientos de Ana, que tiene un claro desorden de personalidad también entre ella, su diosa interior —que te harta— y su subconsciente en pelea constante. Y sus tics como morderse el labio y dar vuelta los ojos, que tanto excitan a Cristian, ya daban ganas de azotarla uno pero con el ánimo de lastimarla en serio.
El momento más exasperante: cuando los niveles de acoso de Cristian llegaron al punto intolerable de interrumpirle las vacaciones con la madre —que se había tomado justamente para alejarse de él— para «follarsela» indispuesta. ¿En serio?
Kate salva un poco la novela como chica que sí tiene auto-respeto, no se deja embelesar y estupidizar por la belleza ni riqueza de Cristian y es capaz de defender a sus amigos con uñas y dientes. No se puede decir lo mismo de Ana.

NOTA: 3 (tres)

CONCLUSIÓN FINAL:
A pesar de todo lo dicho en la reseña, es un libro de fácil lectura, entretenido por partes y hasta gracioso en otras. Los personajes principales logran sacarte de quicio pero son los secundarios lo que hacen que aportes un poco de respeto a la historia. En cuanto al erotismo, es explicito pero un tanto exagerado para mi gusto, irreal y repetitivo.

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